Países Bajos

¿Qué hacer en Ámsterdam, la urbe más vanguardista de Europa?

Capital de los Países Bajos, Ámsterdam es un destino de vanguardia, con elementos bien típicos como los canales, coffee shops, el Barrio Rojo y mucho más...

Vanguardista en sus costumbres, con un gran pulso cultural y una fisonomía encantadora, Ámsterdam es un destino que no pasa desapercibido en Europa. La capital de los Países Bajos imprime su identidad con los canales, bicicletas, cúpulas, puentes, museos y mercados, y sobre todo con el particular Barrio Rojo y los peculiares coffee shops donde se ofrece un amplio menú de drogas legales.

Paseos por el centro de Ámsterdam

Uno de los puntos de encuentro preferidos de holandeses y turistas es la plaza Dam, el corazón de esta ciudad de Europa. Por lo tanto, es el sitio ideal para comenzar el día de recorrido y admirar los edificios de gran valor histórico y cultural que la rodean. Uno de ellos es el monumental Palacio Real, antigua residencia de la familia real holandesa, donde aún hoy se celebran recepciones. Al su lado, se aprecia el también imponente y tradicional hotel Krasnapolsky. Al sur de la Plaza Dam, se aprecia la Estatua Conmemorativa Nacional, memorial para la resistencia y los soldados holandeses caídos durante Segunda Guerra Mundial. Otra emblemática construcción es la Iglesia Nueva, levantada hacia fines del siglo XIV, dañada por varios incendios y reconstruida en estilo gótico.

Desde la Plaza Dam también puede visitarse el famoso museo de cera de Madame Tussauds, y el Beurs van Berlage, edificio que solía albergar la Bolsa de Valores y hoy es un espacio expositivo con sala de conciertos.

En los alrededores de la plaza se encuentran varios puestos de comida, tiendas y restaurantes de moda, casi siempre llenos de gente.

Desde allí se puede continuar por Kalverstraat, la calle comercial más concurrida de la capital de los Países Bajos. Y luego, andando por Spui, merece una visita el Begijnhof, un patio con jardín construido para las Beginas, una comunidad religiosa de mujeres.

El Barrio Rojo

Es uno de los sitios de interés principales de Ámsterdam. Se llama así por el color de las luces que iluminan las vidrieras en las que se exhiben las prostitutas que trabajan en esa zona de la ciudad (la prostitución en los Países Bajos está legalizada en las áreas designadas para tal fin).

En los alrededores hay diversos sex shops y clubes que ofrecen espectáculos eróticos. La calle más célebre del barrio es Warmoesstraat, con bares, restaurantes y –al igual que en otras zonas de la capital– coffee shops, donde está permitido el consumo de cannabis y hachís a mayores de 18 años.

Barrios de la capital de los Países Bajos

Fuera del centro, otros barrios de Ámsterdam merecen una visita. El Oud-West es un área popular y dinámica, salpicada de tiendas de diseño, cafeterías y restaurantes.

Por su parte, el Amsterdam Noord aloja a NDSM, un antiguo astillero que se ha convertido en un enorme centro cultural con una vibrante comunidad artística y una variedad de bares y restaurantes en continua expansión. Allí está también Schoonschip, un conglomerado de casas flotantes ubicado en el norte de Ámsterdam, que fue concebido en forma comunitaria y con elementos sostenibles.

Diverso desde el punto de vista étnico, Amsterdam East es conocido por sus amplias calles bordeadas de edificios decimonónicos y por su vibrante mezcla cultural. Con multitud de oportunidades para hacer compras, comer y beber, esta área despliega clubes a la moda, panaderías turcas tradicionales, supermercados surinameses y comedores de Oriente Medio.

El barrio de los Espejos, las Nueve Calles, Bos en Lommer y De Baarsjes, el Sudeste, son otros rincones para tener en cuenta en una visita a la capital de los Países Bajos.

Los canales, Patrimonio Mundial de la Humanidad

Ámsterdam está rodeada por un sistema de canales en forma de anillos. Se trata de uno de los símbolos de la ciudad, con un enorme valor histórico y cultural. Tal es así que fueron añadidos a la lista de Lugares Patrimonio de la Humanidad en 2010.

Si bien los canales hacen a la ciudad indiscutiblemente atractiva, también dificultan el sentido de la orientación del viajero. Por tal motivo, se sugiere tomar a las torres de las iglesias como referencias, o bien a las señales que hay en casi todas las esquinas, que además de indicar la dirección hacia cada atractivo también informan el tiempo que demanda acceder a ellos.

Además, la historia local está directamente relacionada con ellos, ya que los 165 canales se construyeron para estimular el comercio y el transporte, y para recuperar terreno con el objetivo de expandir la ciudad.

Por todo lo mencionado, navegarlos es una forma encantadora de descubrir Ámsterdam. Existen diversos puntos de salida y llegada distribuidos por toda la ciudad, y la información a bordo de las embarcaciones está disponible en varios idiomas. Y si la idea del viajero es descender en distintos enclaves del recorrido y luego volver a ascender, el servicio “hop-on, hop-off” es la opción más conveniente.

Asimismo, algunos operadores ofrecen cenas a bordo de cruceros –con menúes para distintos presupuestos y pretensiones–, además de poder contratar servicios especiales para eventos privados, como botes tradicionales o barcos de vela.

El viajero también tiene la alternativa de alquilar un barco y ser el propio capitán.

¿Qué museos visitar?

Conocer Ámsterdam implica visitar algunos de sus museos. Son más de 50, pero hay tres que son ineludibles: el Rijksmuseum, el Museo van Gogh y la casa de Ana Frank.

El Rijksmuseum ostenta una enorme colección de pinturas del Siglo de Oro holandés, así como de arte asiático y egipcio. Pero el principal atractivo son las obras de Rembrandt: “La ronda de noche”, “La novia judía”, “El árbol de Jesé”, “La muerte de los inocentes” y varios paisajes de la antigua Holanda. Además, alberga obras de gran valor de casi todos los grandes maestros holandeses de los siglos XV al XVII: Geertgen tot Sint Jans, Lucas van Leyden, Hendrick Goltzius, Frans Hals, Jan Vermeer, Ferdinand Bol, Nicolaes Maes, Guerrit Dou y Jacob Ruysdael; y también trabajos de artistas de otros países –entre ellos Fra Angélico, Piero di Cosimo, Pedro Pablo Rubens y Francisco de Goya–, dibujos, grabados, porcelanas orientales, mobiliario, pintura moderna y objetos de diseño del siglo XX.

El Museo van Gogh cuenta con una colección de más de 200 obras del artista, correspondientes a diferentes periodos de su creación. Entre las principales sobresalen “Los comedores de patatas”, “La habitación de Arlés” y una versión de “Los girasoles”. También hay una colección de dibujos y trabajos de otros artistas.

La casa de Ana Frank se encuentra en el barrio Jordaan; es ahí mismo donde la niña judía tuvo que ocultarse durante la Segunda Guerra Mundial para escapar de la persecución nazi. Fue abierta al público en 1960 y luego convertida en museo. Se permite recorrer las habitaciones en las que estuvo escondida entre 1942 y 1944, así como apreciar el diario original de Ana, y acceder a información sobre las condiciones en las que vivió allí.

Mercados de la ciudad

Los mercados un imperdible para quien visita Ámsterdam. Al menos uno hay que conocer para disfrutar del ambiente, encontrar alguna ganga (desde antigüedades, ropa vintage, libros, flores hasta souvenirs) y saborear las delicias locales.

Entre los más populares figuran el Albert Cuypmarket, ubicado en De Pijp y que funciona de lunes a sábado. Tiene más de 250 puestos donde encontrar productos tan diversos como quesos, ropa, repuestos para la bicicleta, etc.

En el Jordaan, uno de los barrios más encantadores de Ámsterdam, se emplaza el mercado Westerstraat, abierto los lunes por la mañana. Es ideal deambular por las calles estrechas de la zona, antaño ocupada por las clases trabajadores, hoy un área de gran charme con galerías de arte, jardines, restaurantes y bares.

Otro imperdible es el mercado de las flores flotante junto al Singel (lunes a sábado). Pasar por los puestos de tulipanes es una visita obligada; aunque los amantes de las flores podrían incluso viajar hasta Bollenstreek en primavera para verlos crecer en los campos. El paseo podría complementarse con una visita al Museo del Tulipán.

Siguiendo el derrotero de los mercados, vale la pena parar en el de Waterlooplein (lunes a sábado), donde suelen hallarse verdaderas ofertas.

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